Lechón Asado
El lechón ha de ser pequeño, preferiblemente
una lechoncita, y ha de matarse el día antes de asarse. Después
de pelarlo, desangrarlo y limpiarlo escrupulosamente, se condimenta por
dentro y por fuera con sal, pimienta y ajo. Entonces se coloca en una vara,
atadas las patas al palo, y se deja escurrir toda la noche en posición
perpendicular. A la mañana siguiente se enciende el fuego al aire
libre, se pone el lechón sobre los carbones, descansando la vara
en dos horcas de maderas hincada en la tierra. El encargado de asarlo se
sienta a la cabecera, dándole vueltas lentamente durante cuatro
o cinco horas, humedeciéndole la piel de vez en cuando con un manojo
de plumas de gallina mojadas en manteca de achiote para evitar que se reseque
y asegurar el asado crispado y uniforme. Esta faena puede ocupar a varios
hombres que se turnan en el proceso..y que pueden beber ron ardiente mientras
dura el proceso. Al lado del fuego, en la tierra se asan al rescoldo los
plátanos verdes para acompañar la lechonada. Después
del banquete se reserva la cabeza para hacer arroz con cabeza al día
siguiente. Las morcillas, los cuchiflitos y la gandinga son otros platos
derivados de la lechonada.